El Punk Ocultista Urbano

—¿La paz de quién?

Se nos exige “preservar la paz”, no hacer olas, quedarnos callados mientras otros son intimidados, marginados y quebrados. Esta paz es una bendición para el opresor. Es una paz que asegura la comodidad de los privilegiados y el silencio asfixiante de un statu quo que beneficia a los poderosos a expensas de todos los demás.

Repudiamos esta paz. Seremos la tormenta que reventará esta paz remedada.

El Punk Ocultista Urbano es un género que tiene que existir. No es solo estética; es una respuesta que sirve tanto de proclama como de amenaza. Es una rebelión contra el mundo moderno del siglo XXI, que exige conformidad a la vez que nos ofrece únicamente aislamiento psicoespiritual.


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Adapted from AI generated city at night in a rain storm [Illustration], by DavidGallie, n.d., Pixabay. Modification by Google Gemini. Used under the Pixabay Content License.

Los pilares de nuestro punk

El Punk Ocultista Urbano se apoya en tres pilares, cada uno amado de forma única por su contribución a nuestro género:

  • Lo urbano. He aquí nuestro escenario multifacético y proteico. Es el mundo moderno —en este siglo XXI después de Cristo—, el concreto y el acero, el neón y la estática, los metros abarrotados y el aislamiento digital que todos hemos llegado a conocer y, a la fuerza, a amar. Es la realidad de una vida vivida en un sistema que intenta pavimentar sobre toda individualidad, historia y poder para el beneficio de unos pocos selectos y profundamente desconectados.

  • Lo oculto. He aquí nuestra arma más versátil. Esta no es la magia pulcra de las sociedades secretas o las escuelas fantásticas y esotéricas para brujas transfóbicas. Esta es la magia barriobajera, la mugre, espiritualidad de comuna y de gueto. Es poder molido desde el sufrimiento íntimo, sin revelación ni socorro divino. Son sigilos pintados con aerosol en callejones, rituales realizados en almacenes abandonados y poder extraído de genii locorum desamparados. Es la espiritualidad como un acto descarado de desafío en oposición a un mundo estéril, desencantado y deshumanizado que nos devora el coco para convencernos de que no queda nada en qué creer.

  • El punk. He aquí nuestra ética despreciada. Es el porqué que nos inspira a escribir y que empuja a nuestros personajes a través de sus narrativas. El punk es antiautoritario, antisistémico y ferozmente individualista. Es una filosofía de bricolaje psicoespiritual. Cuando el mundo se niega a darte comunidad, el punk dice: —Construye la tuya, malparido. Cuando el sistema te niega el poder, el punk dice: —Levanta el tuyo a pulso y deja la pendejada. Es el corazón furioso, rugiente y compasivo del género.



¿Por qué este género? ¿Y por qué ahora? ¿Y por qué me hiciste leer todo esto? ¿Qué clase de mons—

El Punk Ocultista Urbano llena un vacío dejado por sus primos mayores. Así que solo vamos a deslizarnos y meternos aquí entre los dos...

*molesta a la fantasía urbana y al cyberpunk mientras los empuja fuera del camino meneando la cola*

No somos fantasía urbana.

La fantasía urbana se trata de mundos fantásticos y ocultos que coexisten con el nuestro. La rebelión está en conocer el secreto. En el Punk Ocultista Urbano, la rebelión está en la utilización de ese poder. La magia no es un secreto para ser guardado; es un arma para apuntar directamente a los sistemas de opresión.

Y los sistemas vaya que sí entienden y usarán ese poder con impunidad si se lo permitimos. El predicador local no está mintiendo cuando dice sanar a los enfermos y sobrevivir mordeduras de cobra. Ese mago gótico en el Strip de Las Vegas realmente atravesó ese vidrio caminando. Esa corporación que odias está seriamente dirigida por un demonio que pone carne de rata maldita en nuestro cereal para hacernos pecar. A la vez, un banco emplea magos para encantar sus comerciales y hacer que a toda una población le dé por buscar préstamos. Y el presidente también tiene magos de guardia, en caso de emergencias sobrenaturales.

En todo el mundo real, gente real con mentes racionales, gente inteligente y bien educada, cree que la posesión, la magia, la astrología, los fantasmas, los médiums y los poderes psíquicos son parte de nuestra vida cotidiana. Somos cualquier cosa menos una sociedad secular e “incrédula”. ¿Necesitas pruebas? Una encuesta de Gallup de 2020 preguntó a los estadounidenses si votarían por un candidato “bien calificado” de otro grupo de personas. Un candidato ateo quedó en segundo lugar más bajo, inmediatamente después de un musulmán, pero al menos más alto que los socialistas—ya sabes, el grupo que hemos pasado específicamente medio siglo demonizando. Así que sí, ni mierda. De seculares no tenemos ni un pelo.

Y si la magia es una carrera armamentista, entonces ¡a quemar llanta y echar fuego, papi! Tenemos sistemas a inmolar. 🔥

No somos cyberpunk.

La rebelión del cyberpunk es tecnológica y transhumanista. Lo cual es genial, y lo apoyamos. Pero en el Punk Ocultista Urbano la rebelión real es psicoespiritual. En un mundo obsesionado con la comunicación digital, las redes sociales y el aliadismo performativo, el mayor poder reside en lo análogo, lo antiguo, lo espiritual y lo humano. El Punk Ocultista Urbano cuenta historias sobre el alma que se agarra a madrazos con la trituradora en la que se ha convertido el mundo que nos rodea.

El Punk Ocultista Urbano es un género para los marginados. Es para los que miran el mundo “pacífico” a nuestro alrededor y quieren gritar porque todo lo que ven es una mentira evidente, enloquecedoramente hilarante. Da voz a esa furia, y da un marco para la rebelión que debe seguirla.

Si no, ¿qué putas estamos haciendo?

No se trata solo de magia en la ciudad. Se trata de encontrar la magia en la alcantarilla y usarla para derribar los muros.



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